Asistentes al recital de Depeche Mode en Santiago presentaron demanda colectiva

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Asistentes que se sintieron defraudados por el servicio recibido durante el recital de Depeche Mode en Chile presentaron una demanda colectiva contra la productora T4F basada en una vulneración de la Ley del Consumidor.

Este recurso tiene a Daniela Gallardo como una de las voceras de un movimiento que se propagó a través de internet y sumó a personas que adquirieron boletos correspondientes a Balcón Preferencial y Cancha VIP, entradas que tenían un costo de 80.000 y 65.000 pesos más cargos por servicio para el evento en el Club Hípico.

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Análisis:

Cuando uno piensa en un concierto, lo primero que se viene a la mente es la palabra fiesta. Una gran fiesta musical en que todos los presentes unen sus voces durante más de una hora compartiendo un mismo sentimiento. Eso era un evento de este tipo hace algunos años atrás, antes de la existencia de las localidades “Cancha Vip”. Pero, ¿de dónde viene la idea de segmentar la localidad más apreciada por los verdaderos fanáticos y que por un valor único las personas tenían la libertad y poder de decisión de donde disfrutar su banda favorita? Bueno, la historia de nuestro país y su cultura forjada bajo la represión podría ayudar a entenderlo. Fechas como el 1973 y 1988 muestran la tendencia de partir un país en dos y cada elección que pasa también nos refuerza esa idea.

Ahora, a veinte años de democracia podemos ver que personas iguales y libres que comparten una misma pasión, son capaces de tornarse guanacos y vencer el ancho de la trágica herida que las productoras le produjeron a los recitales. A veces, con llegarle a un individuo con chaqueta fosforescente basta. Insultos, botellazos y hasta monedazos son otras de las manifestaciones presentes engendradas por tal represión. ¿Dónde quedó la fiesta?

Bueno esta se ha transformado en lo que desde hace diez años atrás los Fiskales Ad Hok cantan en la letra del tema que da nombre a su disco de 1998 y que curiosamente se llama Fiesta. Si Álvaro, la felicidad es incompleta.

Algo no menor si evaluamos el valor de las entradas que se están pagando por un evento de esta clase. Un ejemplo de esto es el que presenta Marisol García afirmando que las entradas más caras para estadios en la gira Vertigo Tour de U2 eran en Chile. El negocio es muy lucrativo y CIPER Chile lo demuestra pero la calidad que debería tener un espectador es una vergüenza. Por eso esta demanda era algo solo de tiempo.

Ya hay actos de boicot orquestados que crecen cada día. Facebook y blogs ya han sacado el problema de abajo de la mesa y junto con esta demanda es que los consumidores pueden gritar (parafraseando los últimos 17 segundos de Fiesta):

¡Civiles…denuncian…productoras…enemigas!

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Una respuesta

  1. Por favor, ¿qué es esto? ¿La primera parte debo leerla en una peña folclórica escuchando Santiago del Nuevo Extremo? La dictadura dejó muchos resabios en Chile, pero es más probable que la división de las aposentadurías venga delimitada por Ticketmaster -una transnacional-, que por el legado de Pinochet. Aquí el punto es cómo el consumidor debe exigir derechos en todo ámbito, y cómo recién a 20 años del comienzo de la era de los mega recitales en Chile, el público empieza a exigir lo que corresponde.

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